
La disminución de la jornada laboral debe contribuir a garantizar el derecho al descanso y a disfrutar la vida, dijo la zacatecana
La verdadera reducción del tiempo de trabajo no consiste en trabajar lo mismo en menos días, sino en trabajar menos para vivir mejor: AGM
Movimiento Ciudadano fue el primer partido que lo propuso
Ciudad de México.- La Senadora zacatecana Amalia García Medina, del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, afirmó que esta reforma representa un avance histórico en materia de derechos laborales y una evolución coherente con la tradición constitucional de justicia social que México inauguró en 1917.
“Se trata de justicia social, de salud integral, de dignidad y del derecho al tiempo propio. La verdadera reducción del tiempo de trabajo no consiste en trabajar lo mismo en menos días, sino en trabajar menos para vivir mejor”, subrayó la legisladora.
El Pleno del Senado de la República aprobó la reforma al artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para establecer la reducción paulatina de la jornada laboral a 40 horas semanales, garantizando dos días de descanso por cada cinco de trabajo.
Reforma implica garantizar salud, descanso y vida digna
La Senadora explicó que la reforma aprobada no sólo responde a una demanda histórica, sino a estándares internacionales claros. La OIT establece que reducir la jornada laboral implica garantizar salud, descanso y dignidad, además de regular estrictamente las horas extraordinarias.
“La OIT advierte con claridad que redistribuir el cansancio no es reducirlo. No se trata de concentrar las mismas horas en menos días, sino de disminuir efectivamente el tiempo de trabajo”, puntualizó.
García Medina enfatizó que el descanso semanal no es un privilegio ni un extra, sino un componente esencial del concepto de trabajo decente. La conciliación entre vida laboral, vida familiar y tiempo personal es hoy una necesidad estructural en sociedades democráticas.
“Se trata del derecho al descanso y del derecho al tiempo propio. ¿A qué dedicamos nuestro escaso y valioso tiempo sobre la tierra? Sí, al trabajo, pero también a vivir, a cuidar, a convivir y a desarrollarnos plenamente”, expresó citando a Marta Lamas.
Subrayó que esta reforma también contribuye a la salud pública, a la productividad sostenible y a la reducción de enfermedades asociadas al estrés y a la sobrecarga laboral.
Se aplicará de manera paulatina.
La reforma al artículo 123 establece la reducción paulatina de la jornada laboral a 40 horas semanales, garantizando dos días de descanso por cada cinco trabajados, sin ampliar el umbral de horas extraordinarias y armonizando el marco constitucional con estándares internacionales.
García Medina destacó que la implementación gradual permitirá una transición ordenada que tome en cuenta a trabajadores, empresas y sectores productivos, sin perder de vista el principio central: reducir efectivamente el tiempo de trabajo.
La senadora afirmó que esta aprobación no es el punto final, sino el inicio de una nueva etapa en la construcción de un modelo laboral más humano y equilibrado.
“Hoy avanzamos hacia un nuevo paradigma: un modelo que concilie el mundo del trabajo con la vida personal y familiar, que garantice salud integral y que coloque en el centro la dignidad humana. El poder legislativo ha dado un paso firme hacia la justicia social”, manifestó.
Antecedentes históricos.
García Medina recordó que las grandes transformaciones en derechos laborales no surgieron por concesión, sino por lucha histórica. Mientras la Revolución Francesa marcó el parteaguas de los derechos políticos, fue la Revolución Industrial la que detonó la batalla por los derechos sociales frente a jornadas extenuantes e inhumanas que afectaban a hombres, mujeres y niños.
“Las jornadas eran insoportables. Fue el movimiento obrero el que puso en el centro la reducción de la jornada laboral como demanda principal”, señaló.
En México, esta lucha tuvo expresiones contundentes en el siglo XIX y principios del XX, con las huelgas de Cananea y Río Blanco, antecedentes directos de la Revolución Mexicana. Posteriormente, la Constitución de 1917 se convirtió en la primera en el mundo en consagrar derechos laborales y limitar la jornada a ocho horas.
Asimismo, recordó el antecedente del 1° de mayo de 1886 en Chicago, donde obreros fueron reprimidos por exigir la jornada de ocho horas, marcando un parteaguas global.
En 1919, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estableció en su Convenio número 1 la jornada máxima de ocho horas; en 1935, mediante el Convenio 47, propuso la reducción a 40 horas semanales; y en 1962 recomendó avanzar progresivamente hacia jornadas más reducidas como parte del estándar de trabajo decente.
“Francia avanzó primero a 40 horas y hoy tiene una jornada de 35. En América Latina, países como Ecuador, Chile, Colombia y República Dominicana han avanzado. México no podía quedarse atrás”, concluyó.