
Una mochila de colores y un zapato pequeño, abandonados en una calle de tierra, recuerdan lo que está en juego cuando los grupos criminales buscan aprovechar eventos masivos como el mundial de fútbol
Zacatecas, Zac.- En medio de la expectativa por los encuentros futbolísticos que llegarán a México, las alarmas están encendidas: las organizaciones civiles y las autoridades alertan sobre el riesgo de que grupos delincuenciales intensifiquen la explotación sexual de menores, aprovechando la afluencia de turistas y posibles brechas en la seguridad.
«No se trata de un miedo infundado. En eventos de esta magnitud, la demanda ilícita puede aumentar, y los más vulnerables son los niños y niñas que viven en condiciones de pobreza, abandono o en zonas cercanas a los centros turísticos y estadios», explica María López, coordinadora de la Red Nacional contra la Trata de Personas en Zacatecas.
Según datos de la Procuraduría General de Justicia de la República, entre enero y diciembre de 2025 se registraron 1,247 denuncias relacionadas con la explotación infantil en todo el país, y se estima que solo una de cada diez casos llega a las autoridades. Las niñas representan hasta el 80% de las víctimas, aunque los niños también son objeto de abuso. En algunas regiones, se han reportado vínculos entre redes criminales y funcionarios corruptos, lo que dificulta aún más la labor de protección.
Frente a esto, se han implementado medidas específicas para el mundial: unidades móviles de atención a víctimas en las ciudades sede, capacitación a personal de hoteles, restaurantes y transporte público para detectar señales de alerta (como menores acompañados de personas que no parecen ser sus familiares, o niños con señales de maltrato), y operativos conjuntos entre la policía federal y fuerzas estatales en zonas de alto riesgo.
«El deporte debe ser sinónimo de alegría y unión, no de explotación. Cada ciudadano tiene un papel: si ven algo sospechoso, denuncien de inmediato a la línea nacional contra la trata al 800 5533 000», invita el comandante José Ramírez, jefe de la unidad especializada en protección infantil de la policía federal.
Bajo el sol de una calle sin pavimentar, donde un zapato y una mochila esperan a nadie, queda el recuerdo de lo que se debe defender: la inocencia de los más pequeños, hoy y siempre.