
Zacatecas, Zac.- Luego de permanecer 19 días bajo resguardo de instituciones de protección infantil, y ser reportada como extraviada, la pequeña de apenas 5 años de edad, fue reintegrada este jueves a su núcleo familiar en un encuentro lleno de lágrimas, abrazos y alivio, tras un proceso estricto para garantizar su seguridad y bienestar.
Todo comenzó el pasado 18 de abril, cuando la niña se alejó del cuidado de su abuela materna y se extravió en la colonia La Toma, en la zona centro de la capital zacatecana. Al ser localizada por elementos de la policía preventiva, fue trasladada primero a la Fiscalía General de Justicia del Estado, donde permaneció albergada los primeros días. Dos jornadas después, fue canalizada a la Procuraduría de la Defensa del Menor, y finalmente se definió su reubicación temporal en la Casa Cuna Plácido Domingo, espacio operado por el DIF estatal, donde recibió atención integral, careció de cuidados médicos y afectivos mientras se desahogaban las diligencias correspondientes.
El procurador de Justicia del Estado, Álvaro García Hernández, detalló que el procedimiento de reintegración obedeció a protocolos estandarizados de protección a la infancia: “Desde que recibimos el reporte y tuvimos a la menor bajo nuestra responsabilidad, activamos todas las etapas necesarias: verificación de identidad, investigación del entorno familiar, análisis de documentos que acreditaran el vínculo de parentesco y evaluaciones para confirmar que el hogar al que regresaría cumpliera con condiciones adecuadas para su desarrollo y el respeto pleno a sus derechos fundamentales”.
Como parte de estas indagatorias, se realizaron valoraciones psicológicas a la madre de la pequeña, Fernanda Pérez Bernal, se revisó su historial y se constató que contara con medios lícitos de subsistencia, además de brindarle orientación y acompañamiento profesional durante todo el tiempo que duró la separación.
Pérez Bernal compartió con emoción cómo vivió estas casi tres semanas de angustia: “Todo fue por un descuido, al dejarla al cuidado de mi mamá por un momento. Fueron días interminables, estaba desesperada, pedía fotos cada que podía para ver que estuviera bien, que no le faltara nada. Nos explicaron que debía pasar por estos pasos, que primero iría a la Fiscalía y de ahí se definiría todo, y aunque dolía la espera, entendí que era por el bien de mi niña”.
Las autoridades explicaron que estas medidas no son burocráticas, sino esenciales para descartar riesgos: se revisa que las personas que reclaman su custodia sean realmente sus familiares, que cuenten con capacidad para ejercer la patria potestad y que no existan factores de riesgo que pongan en peligro a la menor. Una vez confirmado que todo estaba en orden y que su familia era un entorno seguro, se programó la entrega formal.
El momento más emotivo se vivió en la sala de recepción de las instalaciones institucionales. La pequeña ingresó acompañada por personal especializado, cargando varios juguetes y peluches que le habían sido otorgados durante su estancia para mantenerla tranquila. En cuanto distinguió a su mamá entre las personas presentes, soltó todo lo que traía en las manos, corrió hacia ella y se abrazó con fuerza a su cuello, mientras entre llantos repetía: “Ya quiero ir a casa, mamá, ya vámonos a casa”.
García Hernández añadió que el acompañamiento no termina con la entrega: “Se mantendrá un seguimiento constante por parte de equipos de trabajo social y psicología, para verificar que la adaptación sea plena, que la niña esté bien y que su entorno familiar siga cumpliendo con todas las condiciones adecuadas”.
Hoy, la pequeña, ya está en su hogar, rodeada de su familia, cerrando un capítulo difícil pero con un final feliz, gracias al trabajo coordinado de instituciones que velan porque cada niño y niña de Zacatecas crezca seguro, protegido y en familia.