
Zacatecas, Zac.- Hace seis años, el 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia de COVID-19. En México, el virus había llegado en febrero de ese año, y el 23 de marzo se reconoció como una enfermedad grave de atención prioritaria, desencadenando una serie de medidas que transformaron la vida de millones de personas y dejaron profundas marcas en el país.
Impactos sanitarios: una batalla contra el virus y sus secuelas
La pandemia dejó un saldo duro en salud: hasta la fecha, se han registrado más de 7.6 millones de casos confirmados y 335,041 muertes, con una tasa de letalidad del 4.39%. En 2025, las cifras mostraron una reducción drástica en comparación con el pico de 2020, con 6,991 casos y 259 fallecimientos hasta noviembre, lo que representa una caída del 98.7% en contagios y del 99.8% en defunciones respecto a ese año crítico.
Durante la emergencia, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reconvirtió casi 20,000 camas y expandió unidades hospitalarias para atender la demanda, mientras que luego se implementó la Estrategia Nacional de Recuperación de Servicios de Salud para restablecer la atención médica ordinaria y abordar los rezagos acumulados.
Economía: de la caída histórica a una recuperación paulatina
La economía mexicana sufrió una de sus peores contracciones en la modernidad, con una caída del 8.2% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2020 debido al paro de actividades. Sin embargo, se observó un efecto rebote en 2021 con un crecimiento del 4.8%, seguido de aumentos del 3.9% y 3.2% en 2022 y 2023 respectivamente. En 2024, el avance se moderó al 1.2%, afectado por factores como las altas tasas de interés y el entorno global complejo.
La crisis también impactó directamente en el empleo: en 2020, 12.5 millones de personas perdieron sus trabajos, principalmente mujeres y jóvenes, y se registró un aumento de la pobreza y la violencia intrafamiliar. Para mitigar estos efectos, el gobierno implementó transferencias monetarias directas, creó empleos en obras públicas y acordó con sectores privados para garantizar la seguridad alimentaria.
Lecciones aprendidas: hacia una mayor resiliencia sanitaria
En octubre de 2025, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) presentó un número especial de Salud Pública de México dedicado a la preparación ante futuras pandemias, destacando que la mortalidad por COVID-19 estuvo condicionada por comorbilidades y rezagos preventivos. Las propuestas clave incluyen fortalecer laboratorios y vigilancia epidemiológica, crear reservas estratégicas de insumos, actualizar el marco jurídico para la comunicación de riesgos y establecer mecanismos de financiamiento para una activación rápida de recursos.
Las autoridades coinciden en que la vacunación fue decisiva para reducir la mortalidad, pero que la primera línea de defensa es contar con una población saludable, además de basar las decisiones en ciencia y consenso para evitar la polarización.