
Productores de frijol continúan apostados sobre la calle Fernando Villalpando en protesta: conflicto, demandas y significado social
Zacatecas, Zac.– En la capital de Zacatecas, el bloqueo de la avenida Fernando Villalpando —una de las vías más transitadas y estratégicas del centro de la ciudad— por parte de cientos de productores de frijol representa mucho más que un simple cierre vial: es la expresión pública de un conflicto acumulado durante meses, la denuncia de irregularidades en programas públicos y la exigencia de justicia para el sector agrícola, pilar fundamental de la economía estatal y del abasto alimentario nacional. Esta movilización, registrada en abril y mayo de 2026, expone las brechas entre las políticas públicas diseñadas para apoyar al campo y su aplicación real, así como la frustración de campesinos que ven vulnerados sus derechos y su sustento. El presente ensayo analiza las causas, demandas, desarrollo y significado social y político de esta protesta, situándola en el contexto de la realidad agrícola de Zacatecas.
Origen and causas del conflicto
El origen de la movilización está vinculado al programa federal Alimentación para el Bienestar, destinado a garantizar la compra de cosechas a precio justo, evitar la intermediación abusiva y apoyar la economía familiar rural. Según denuncian los productores, desde hace cuatro meses se han presentado fallas graves en su operación: se aprobó una ampliación de 10 mil toneladas para acopio, pero se ha documentado que al menos la mitad —5 mil toneladas— fueron asignadas de forma irregular, mediante listas “a modo”, cobros indebidos y exclusión de pequeños agricultores, beneficiando a funcionarios públicos, intermediarios (“coyotes”) y grupos vinculados a autoridades estatales y municipales.
Los inconformes señalan que desde la Secretaría del Campo y autoridades locales intervienen directamente en la asignación de apoyos, violando las reglas de operación federales; que en centros de acopio ubicados en municipios como Sombrerete, Río Grande, Morelos o Calera se han creado listas preestablecidas, sin convocatoria abierta, y que se cobran hasta 2 mil pesos por tonelada para permitir el ingreso de cosechas ajenas a los grupos favorecidos. Además, denuncian falta de infraestructura, demoras en el pago —que exigen sea de 27 pesos por kilogramo— y que muchos productores esperan semanas con sus cosechas almacenadas sin ser atendidos, mientras se da preferencia a personas que no son agricultores activos o que solo actúan como intermediarios. Ante la falta de respuesta y solución tras reuniones y acuerdos incumplidos, decidieron pasar de las mesas de diálogo a la movilización pública, eligiendo la avenida Fernando Villalpando por ser punto neurálgico, frente al Congreso del Estado y oficinas de gobierno, para asegurar visibilidad y presión política.
Desarrollo de la protesta: el cierre de la vía y las acciones
El bloqueo se mantuvo durante varias jornadas, interrumpiendo el tránsito vehicular, el transporte público y el acceso a comercios y oficinas públicas, generando incomodidad ciudadana, pero justificado por los manifestantes como único recurso para ser escuchados, tras haber agotado vías formales. Encabezados por voceros como Fernando Galván, llegaron agricultores de más de 15 municipios: Fresnillo, Sombrerete, Río Grande, Miguel Auza, Pozo de Gamboa, entre otros, representando a miles de familias que dependen totalmente del cultivo del frijol, producto emblemático de Zacatecas y esencial en la dieta nacional.
Las acciones incluyeron no solo el cierre de la avenida, sino también la irrupción pacífica en el recinto del Congreso del Estado, donde exigieron la presencia de legisladores y funcionarios, reteniendo temporalmente las instalaciones hasta lograr que se instalaran mesas de negociación formales. Sus demandas claras y precisas son: 1) Auditoría completa y transparente a los 20 centros de acopio, a todo el personal involucrado y al manejo de recursos públicos; 2) Cancelación de listas irregulares y asignación abierta y equitativa de las toneladas restantes; 3) Cese inmediato de cobros indebidos y exclusión de intermediarios; 4) Pago completo y a precio justo por la cosecha ya entregada; 5) Garantía de que todos los productores, especialmente los pequeños y de zonas alejadas, puedan acceder a los apoyos sin discriminación.
Durante las jornadas, hubo diálogos tensos, promesas de intervención por parte de autoridades estatales y federales, pero los campesinos mantuvieron la postura: “no nos moveremos hasta ver resultados, no solo palabras”, advirtiendo que si no hay solución, ampliarán la movilización hacia instancias federales en la Ciudad de México.
Significado social y político
Esta protesta va mucho más allá de una disputa por apoyos económicos: es el reflejo de la crisis estructural que vive el campo mexicano, donde las políticas de apoyo muchas veces no llegan a quienes más lo necesitan, sino que se desvían hacia redes de poder y corrupción. Zacatecas es uno de los principales productores de frijol del país, y el cultivo sostiene a más del 40% de su población rural; cualquier falla en su comercialización significa pérdida de cosechas, endeudamiento y riesgo de abandono de la actividad agrícola.
El cierre de la calle Fernando Villalpando pone sobre la mesa problemas centrales: la falta de transparencia en el uso de recursos públicos, la mezcla de intereses políticos con programas sociales, la vulnerabilidad del pequeño productor frente a estructuras de poder y la necesidad de fortalecer la institucionalidad para garantizar el acceso equitativo a derechos básicos como el sustento y el trabajo digno. Para la sociedad zacatecana, la movilización es también un llamado a la solidaridad: el frijol que llega a la mesa de todos proviene de estas tierras, y defender a sus productores es defender la seguridad alimentaria de todo el estado y el país.
Desde el punto de vista político, la protesta cuestiona la efectividad de las autoridades para vigilar y aplicar las normas, y recuerda que la movilización social sigue siendo el mecanismo más fuerte de exigencia cuando las instituciones fallan. El conflicto también evidencia que, aunque existen programas diseñados para reducir la desigualdad, su éxito depende totalmente de una gestión honesta, transparente y cercana a la gente.
Conclusión
El bloqueo de la avenida Fernando Villalpando por parte de productores de frijol no es un hecho aislado, sino la consecuencia de años de reclamos, promesas incumplidas y abusos en la administración de apoyos al campo. Es una protesta por dignidad, por justicia y por el derecho a trabajar y vivir de lo que la tierra da. Sus demandas —auditoría, transparencia, equidad y respeto— no son excesivas, sino lo mínimo que corresponde a cualquier política pública que se digne de ser social.
La solución no puede limitarse solo a levantar el bloqueo; requiere cambios profundos: revisión total de la operación de los programas, castigo a quienes han desviado recursos, mecanismos de vigilancia ciudadana y garantía de que cada peso y cada apoyo llegue directamente al agricultor. Esta movilización ha dejado claro que el campo zacatecano está despierto, que no se dejará manipular y que seguirá defendiendo su futuro, el de sus familias y el de la producción alimentaria que nos une a todos.
Foto motocicleta: Cortesía Dirección de Policía Vial Preventiva Zacatecas
