
Ciudad de México.- La senadora Geovanna Bañuelos solicita a la Secretaría de Salud y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales realizar estudios, evaluaciones y acciones de prevención sobre los posibles riesgos a la salud humana derivados de la ingesta de micro y nanoplásticos provenientes del consumo de agua embotellada.
Mediante un punto de acuerdo presentado a la Comisión Permanente, la legisladora por Zacateca llama a fortalecer las políticas públicas orientadas a garantizar el acceso universal al agua potable segura y de calidad, e impulsar alternativas sostenibles que reduzcan la dependencia del consumo de agua embotellada en envases de plástico de un solo uso, con el objetivo de proteger la salud pública y el medio ambiente.
Asimismo, pide a la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios y a la Comisión Nacional del Agua, desarrollar, actualizar y, en su caso, implementar criterios técnicos, métodos de medición y lineamientos regulatorios para identificar, cuantificar y limitar la presencia de micro y nanoplásticos en el agua embotellada que se comercializa en el territorio nacional.
En el documento inscrito en Gaceta Parlamentaria de la Comisión Permanente, Geovanna Bañuelos destaca que el acceso al agua potable segura y de calidad constituye un derecho humano fundamental reconocido en el artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
En este sentido, la vicecoordinadora del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo señala que la calidad del agua destinada al consumo humano es un asunto de interés público que trasciende el ámbito individual y exige una atención permanente por parte de las instituciones del Estado.
En México, las deficiencias históricas en infraestructura hidráulica y las marcadas desigualdades territoriales en el acceso al agua segura han favorecido al creciente consumo de agua embotellada.
“La creciente dependencia del agua embotellada pone de manifiesto la necesidad de fortalecer las políticas públicas que garantizan el acceso efectivo y equitativo al agua potable como un bien público y no como un producto sujeto exclusivamente a las dinámicas del mercado”, menciona la líder petista.
Geovanna Bañuelos advierte que el uso masivo de envases de plástico de un solo uso asociados al consumo de agua embotellada plantea un desafío adicional en materia ambiental, debido a la generación de residuos, la contaminación de ecosistemas y la presión sobre los sistemas de gestión de desechos.
“La evidencia científica reciente advierte que el consumo habitual de agua embotellada en envases de plástico de un solo uso conlleva una exposición significativamente mayor a partículas de micro y nanoplásticos, comparado con quienes optan por agua de grifo”, señala.
De acuerdo con estudios médicos los microplásticos presentes en el agua embotellada pueden penetrar en el torrente sanguíneo y alcanzar órganos vitales, lo que podría tener consecuencias graves para la salud humana, incluyendo inflamación crónica, alteraciones hormonales, problemas reproductivos, estrés celular e incluso daño neurológico.
“Todo esto revela la urgente necesidad de un enfoque preventivo basado en la mejor evidencia científica disponible, que permita evaluar y mitigar los riesgos asociados a la exposición a micro y nanoplásticos en los productos de consumo cotidiano”, reconoce Geovanna Bañuelos.
Actualmente en México, la regulación sanitaria del agua destinada al consumo humano enfrenta un desafío emergente particularmente en el agua embotellada que se comercializa de manera masiva en el territorio nacional.
“Si bien el marco normativo vigente contempla parámetros físico-químicos y microbiológicos para garantizar la calidad del agua, actualmente no existen límites máximos permisibles específicos ni criterios regulatorios obligatorios que establezcan la medición, control o reducción de micro y nanoplásticos en el agua embotellada”.
En este contexto, destaca la necesaria intervención de autoridades con competencia directa en la materia, como la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios y la Comisión Nacional del Agua, a fin de desarrollar y actualizar criterios técnicos que permitan identificar, cuantificar y, en su caso, limitar la presencia de estas partículas en el agua embotellada.
“Desde el Partido del Trabajo sostenemos que la protección de la salud y el acceso al agua potable segura no pueden quedar supeditados a la capacidad de compra de las personas ni a la normalización de riesgos invisibles derivados del modelo de consumo. El Estado tiene la obligación indeclinable de actuar de manera preventiva frente a amenazas emergentes que afectan de forma diferenciada a quienes menos tienen, y de garantizar que el derecho humano al agua se ejerza con calidad, seguridad y equidad”, concluye Geovanna Bañuelos.