
Nicolás Maduro, tras ser arrestado a bordo del ‘USS Iwo Jima’. Imagen difundida por Trump en su red social, Truth.
El mandatario estadounidense, Donald Trump, ha declarado en su primera rueda de prensa tras la captura de Nicolás Maduro con una segunda oleada de ataques si el chavismo opone resistencia.
“Vamos a gobernar Venezuela hasta que haya una transición segura”, aseguró. Además, ha negado que la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, cuente con “el apoyo y el respeto” necesarios para impulsar una transición política en Venezuela.
Machado había publicado previamente en sus redes sociales: “Estamos preparados para tomar el poder”. El republicano ha informado además de que las compañías estadounidenses se harán cargo de la industria petrolera del país latinoamericano, tras el ataque perpetrado esta madrugada contra Caracas, en el que han participado 150 aeronaves y que ha culminado con el arresto de Maduro y su esposa, Cilia Flores.
El gobierno estadounidense anunció la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, durante operaciones militares en el país, y su posterior traslado al extranjero. La medida se enmarcó en un contexto de presiones previas: en agosto de 2025, EE. UU. había ofrecido una recompensa de 50 millones de dólares por información que llevara a su arresto, acusándolo de liderar el Cartel de los Soles —designado como grupo terrorista— y narcotráfico. Además, en septiembre de 2024, un tribunal federal de Buenos Aires emitió una orden de detención internacional por crímenes de lesa humanidad, y la Corte Penal Internacional llevaba adelante una investigación paralela por cargos similares.

Las reacciones internacionales fueron divididas: el presidente Trump calificó la captura de “éxito para la democracia”; algunos países aliados de EE. UU. en América Latina y Europa apoyaron la medida por las acusaciones de violaciones de derechos humanos, aunque otros pidieron respeto a la soberanía venezolana. Rusia y China criticaron la operación como una intervención militar ilegal, mientras que la ONU pidió transparencia en el proceso legal de Maduro y respeto a sus derechos. La Unión Europea mantuvo una postura dividida entre sus miembros.
En materia económica, EE. UU. flexibilizó parcialmente las sanciones a la industria petrolera, generando interés de empresas internacionales, aunque la producción sigue lejos de niveles anteriores por la obsolescencia de infraestructuras. Se registró una ligera apreciación del bolívar y mayor oferta de bienes básicos, pero la inflación persiste, y muchos ciudadanos no perciben cambios tangibles en su vida cotidiana. Algunos países aliados de EE. UU. anunciaron planes de ayuda económica e inversiones, mientras que Rusia y China suspendieron temporalmente algunos acuerdos comerciales en protesta.
Mientras tanto en México docenas de personas se manifiestan frente a la embajada de Estados Unidos protestando por la intervención en contra el país Venezolano.
