
Entre el escenario y la trinchera: la vida y el camino de Medrano Quezada
Introducción
La historia de Benjamín Medrano Quezada es la de un hombre que llevó consigo, en cada paso, el sonido de su tierra y la fuerza de quien sabe lo que es empezar desde abajo. Nacido el 16 de agosto de 1966 en Nochistlán, Zacatecas —pueblo llamado “la cuna de músicos”—, su vida entera fue un puente entre dos mundos que parecen distantes: el escenario artístico donde creció y la función pública donde hizo historia. Su trayectoria no se entiende sin su historia personal: la niñez entre carencias y melodías, la forma en que vivió su identidad, y cómo todo eso dio forma a su paso por la política.
Raíces y formación: la música como primer hogar
Creció en una familia humilde con once hermanos; su padre era cantinero y le heredó el amor por las canciones y el trato con la gente. Apenas a los seis años ya viajaba por Estados Unidos acompañando a figuras como María Victoria y Angélica María, aprendiendo que el talento también es disciplina. Nunca dejó los estudios: se tituló como Licenciado en Derecho y cursó estudios superiores en Derecho Constitucional, y a los 21 años ya presidía el Sindicato de Músicos Profesionales, defendiendo los derechos de quienes viven del arte.
Su carrera artística combinó baladas, rancheras y música de banda, grabando varios discos y presentándose en escenarios de renombre como el Madison Square Garden y el Million Dollar Theater. Fue también promotor cultural y empresario: fundó uno de los primeros espacios nocturnos inclusivos en Zacatecas, y luego presidió ferias como la Fenaza, uniendo la difusión cultural con el desarrollo económico. Para él, la música no era solo un oficio: era una forma de escuchar a todos, incluso a quienes pocas veces tienen voz.
Vida personal: la identidad entre la discreción y la historia
En lo personal, Medrano vivió su orientación sexual con orgullo, pero también con la sencillez que le caracterizó: nunca lo ocultó, pero tampoco lo convirtió en su única carta de presentación. Al ser electo alcalde de Fresnillo en 2013, se convirtió en el primer presidente municipal abiertamente gay en la historia de México, un hito que abrió puertas a nuevas generaciones, aunque él mismo mantenía posturas propias y a veces polémicas respecto a temas legislativos del movimiento LGTBIQ+, siempre fiel a su forma de ver el mundo .
Poco se ha difundido sobre su vida afectiva privada: no hay registros públicos de matrimonio ni descendencia confirmada; prefirió guardar ese espacio para sí y su círculo cercano, dejando que su trabajo hablara por él. Solía decir que “la hombría no se lleva entre las piernas, sino en la inteligencia y en la propuesta”, reafirmando que su valor como persona y funcionario estaba en lo que hacía, no en cómo se veía o con quién compartía su vida.
De las tablas a la política: el mismo compromiso
La música y la gestión cultural le enseñaron a dialogar con públicos distintos, a organizar y a buscar el bienestar colectivo —habilidades que puso al servicio de Zacatecas. Militó en el PT y luego en el PRI, ocupando cargos como regidor, diputado local, secretario técnico y diputado federal; siempre buscó, desde su trinchera, fortalecer la transparencia y la atención a grupos vulnerables.
Su paso por la alcaldía de Fresnillo quedó marcado por ese equilibrio: romper barreras simbólicas sin dejar de gobernar para todos, incluso cuando enfrentó campañas que intentaron usar su identidad en su contra. Más tarde enfrentó una denuncia por presunto desvío de recursos en la Fenaza 2019, la cual él calificó como persecución política; años después la orden de aprehensión fue revocada, demostrando su disposición a enfrentar la justicia.
Conclusión
El 7 de julio de 2026, en Guadalajara, su vida se truncó de forma violenta cuando tenía 59 años. Quedó así una trayectoria única: la de un hombre que llevó la música en el alma y la ley en la mano, que vivió su verdad sin alardes y que hizo historia no por buscar reflectores, sino por mantenerse fiel a lo que era. Benjamín Medrano demostró que no hay contradicción entre ser artista y servidor público, entre vivir con libertad y respetar las raíces: todo su camino nos recuerda que la verdadera transformación empieza cuando uno se acepta tal cual es y trabaja para que otros también puedan hacerlo.
Fotos: Archivo zacatecas webnews.com.mx






