PANTEONES DE ZACATECAS: LISTOS PARA RECIBIR A MILES DE FAMILIAS EN DÍA DE MUERTOS

Zacatecas, Zac.- 23 de octubre de 2026.– El aroma de cempasúchil empieza a impregnar el aire de la ciudad. Los principales panteones de la capital zacatecana ya están preparados para recibir a miles de familias que, el 1 y 2 de noviembre, acudirán para limpiar, adornar y recordar a sus seres queridos en una de las tradiciones más profundas y coloridas de México.
UN POCO DE HISTORIA
Antiguamente, los zacatecanos enterraban a sus difuntos dentro de los templos: la Catedral, el Templo de San Francisco, San Agustín y el Santuario del Patrocinio fueron los primeros cementerios de la ciudad. Pero la epidemia de cólera de 1833 obligó a crear los primeros «campos santos» alejados de las viviendas, como el de Nuestra Señora del Refugio y Bracho. Más tarde nacieron los grandes panteones que hoy conocemos: La Purísima, fundado en 1879, y el de Herrera, en 1888, ambos en la zona de Tres Cruces.
El Panteón de La Purísima guarda más de un siglo de historia: entre sus mausoleos y lápidas descansan familias venidas de España, Francia, Italia y Alemania, un reflejo de la Zacatecas minera y cosmopolita que fue.
LO QUE SE VIVIRÁ ESTOS DÍAS
Cada año, entre flores de color naranja intenso, velas y música, Zacatecas se transforma. Familias enteras llegan con escobas, trapos y agua para limpiar las lápidas; colocan cruces de flores, arcos de cempasúchil y los altares con las fotografías, la comida y las bebidas que tanto gustaban a quienes partieron.
En los alrededores de los panteones se instala el tradicional tianguis: flores, pan de muerto, comida y música llenan el ambiente. Es una mezcla única de respeto y alegría: no es tristeza, es reencuentro. Como dicen las abuelas zacatecanas: «No lloramos porque se fueron, sonreímos porque regresan estos días para estar con nosotros.»
Las autoridades municipales ya han intensificado los trabajos de limpieza, deshierbe y mantenimiento en el Panteón La Purísima, Panteón de Herrera y Panteón Jardines del Recuerdo, para que todo esté en orden cuando llegue el gran día.
El 1 de noviembre recordamos a los niños que partieron; el 2 de noviembre, a los adultos. No son fechas de luto silencioso en Zacatecas: es tiempo de hablarles, contarles novedades, dejarles su música favorita y sentarse un rato junto a ellos, como si nunca se hubieran ido.
Los panteones ya esperan. Las flores están por llegar. Y las familias zacatecanas se preparan para abrir de nuevo las puertas del recuerdo, porque aquí creemos firmemente que quien vive en el corazón de los vivos, nunca muere.
Foto: Archivo Zacatecas web news




















